Flores, Uruguay
En el corazón rural del departamento de Flores, a través del eje de la Ruta 57 y distante a unos 30 kilómetros al suroeste de la ciudad de Trinidad, se ubica Cerros de Ojosmín. Más que un núcleo urbano consolidado, se trata de una paraje y zona de población rural dispersa que reúne a aproximadamente 100 habitantes en su área de influencia, articulados por la actividad ganadera, agrícola y un valioso acervo histórico y geológico.
Identidad del Paraje y Entorno Geográfico.
La zona debe su nombre a los Cerros de Ojosmín, dos eminencias orográficas que rondan los 200 metros de altitud y dominan el horizonte de las cuchillas porongueras. Integradas dentro del Geoparque Mundial de la UNESCO "Grutas del Palacio", estas elevaciones destacan por su complejidad geológica: funcionan como una "ventana tectónica" con rocas de origen oceánico y continental cuya antigüedad se estima en unos 2.000 millones de años.
La vida cotidiana gira en torno a las labores del campo, donde los lazos de vecindad y la escuela rural actúan como ejes principales de integración social frente a la baja densidad demográfica.
Relevancia Histórica y Patrimonio.
Límite Colonial: En la época de la dominación española, las elevaciones de Ojosmín constituyeron uno de los puntos demarcatorios de la antigua jurisdicción del Cabildo de Montevideo.
Capilla Santa Virginia: Ubicada en las faldas de los cerros y levantada hacia 1832, es uno de los oratorios rurales más antiguos de la región.
Caminata de la Fe: Tradición que congrega anualmente a la comunidad católica en una peregrinación a pie desde Trinidad hacia la imponente cruz de hierro colocada en la cima del cerro en 1917.
Cerros de Ojosmín encarna la impronta del interior profundo de Flores: un paisaje donde la memoria histórica colonial y los tesoros de la tierra conviven con la tranquila rutina del campo uruguayo.