Rivera, Uruguay
En el corazón profundo del departamento de Rivera, sobre las lomadas del interior rural y a un costado del trazado de la Ruta Nacional Nº 27 (a la altura del kilómetro 73), se sitúa la localidad de Cerro Pelado. Este pequeño poblado rural representa el temple y la cotidianeidad de las comunidades del interior riverense, donde la vida transcurre a un ritmo apacible en estrecho contacto con la producción agropecuaria.
Geográficamente, el caserío se asienta cerca del arroyo de los Vargas y de diversos arroyos que nutren la cuenca del río Tacuarembó Chico.
Su toponimia hace honor al accidente geográfico que domina la zona: una elevación de escasa vegetación arbórea en sus cumbres que actúa como hito de orientación natural para los lugareños y viajeros que transitan por la divisoria de aguas de la región.
Con una población reducida (que según las mediciones censales ronda los 200 habitantes), Cerro Pelado funciona como un punto de encuentro y referencia para las estancias, chacras y puestos rurales que lo rodean. A pesar de su escala modesta, la localidad cuenta con servicios comunitarios esenciales como la escuela rural local, policlínica de atención primaria y un destacamento, convirtiéndose en el núcleo social y socializador de las familias de la zona.
La actividad económica principal gira en torno a la ganadería bovina y ovina tradicional, aunque en las últimas décadas la expansión de la forestación en el departamento de Rivera ha transformado progresivamente el paisaje circundante y la dinámica laboral local. Asimismo, el arraigo comunitario y el trabajo de las mujeres rurales y productores de la zona han cobrado un rol central en el sostenimiento de la identidad y la vida social del poblado.
Cerro Pelado encarna la esencia del Rivera profundo: esa combinación de paisajes de cuchillas, calidez comunitaria, tradición de campo y un horizonte donde la tranquilidad rural se mantiene como el activo más valioso de su gente.