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Club Sportivo Miramar DESAPARECIDO

Rocha, Rocha

Historia y Descripción

Club Sportivo Miramar: La breve pero imborrable huella del "Cebrita" rochense.

El fútbol del interior de Uruguay está plagado de historias de esfuerzo, pasión y clubes que, aunque tuvieron una vida efímera, dejaron una marca profunda en sus comunidades.

Uno de esos casos memorables es el del Club Sportivo Miramar, una institución nacida en la ciudad de Rocha que, durante la década de 1960, encendió la pasión de un grupo de vecinos y animó con hidalguía los torneos de ascenso de la Liga Rochense de Fútbol.


Nacer bajo una mística histórica.

La fundación del Sportivo Miramar no ocurrió un día cualquiera. Fue el 16 de julio de 1963, exactamente trece años después de la mayor gesta del fútbol mundial: el Maracanazo. Inspirado por esa mística charrúa, Juan José Techera, el popular "Tranquilo", decidió dar vida a una nueva institución.

Techera era un hombre de profunda trayectoria en el fútbol local; venía de dejar su sello como jugador en Nacional y, muy especialmente, en Lavalleja, club con el que siempre estuvo fuertemente identificado y donde ejerció como director técnico y dirigente.

Junto a un entusiasta grupo de amigos, fundó Miramar con la ambición de sumar una propuesta competitiva y social al deporte de la capital rochense.

La identidad del club quedó plasmada en una indumentaria muy particular: una camiseta con franjas verticales en negro y blanco (lo que les valió el apodo de el "Cebrita" rochense), con vivos, cuello y puños rojos. El uniforme se completaba con pantalones blancos y medias rojas, una combinación vistosa que llenaba de color las canchas de la época.


La primera directiva y el hogar del "Tranquilo".

Como todo club de barrio en sus inicios, Miramar funcionaba a base de pura voluntad.

La sede social no era otra que la propia casa de su fundador, el "Tranquilo" Techera, ubicada en la intersección de las calles Lucio Sanz y Sancho y Gallinal. Al no contar con un escenario propio, el plantel deambulaba por la ciudad, practicando en las canchas que otras instituciones solidarias les prestaban.

La primera comisión directiva quedó conformada por figuras muy respetadas del quehacer local:

Presidente: Juan José Techera

Vicepresidente: Heber Lema

Secretario General: Esteban Barrios

Pro Secretario: Ruben Martínez

Vocales: Héctor Ureta, Lavalleja Pioli y Luis Alberto Pérez

Otros integrantes destacados: Juan Carlos Cardoso; el "Pipo" Ladris Graña (un excelente golero que brilló en Irineo de Espada y en la selección celeste rochense); Nórfilo García (quien asumió además el rol de director técnico); y el "Tito" Beltrán Techera (quien también comandaría tácticamente al equipo en su historia).

En la Comisión Fiscal, la presidencia recayó sobre Don Américo Martínez, padre de quien años más tarde sería una de las grandes leyendas del fútbol uruguayo: Alberto Ariel "El Beto" Martínez (quien descollaría en Peñarol, Austria Viena y la Selección Uruguaya).


Los años de competencia y la injusticia del penal.

Antes de dar el salto formal a la afiliación en la Liga Rochense de Fútbol, el Sportivo Miramar sumó kilómetros y rodaje disputando encuentros amistosos en localidades vecinas, cruzando fronteras departamentales para jugar en ciudades como Castillos y Maldonado.

Una vez integrados a la actividad oficial de la Divisional "B", les tocó competir en una época dorada de los torneos de ascenso, midiendo fuerzas con recordadas instituciones como el Club Atlético Plaza Congreso, el Wanderers de Magliano, el Danubio Fútbol Club del Dr. Roberto Rodríguez Pioli, el Club Atlético Cerro (de la Avda. 1º de Agosto) y el Deportivo La Boca, proveniente de la Villa de Velázquez.

En el torneo de 1964, el "Cebrita" peleó palmo a palmo en un campeonato donde Rampla se coronó campeón, seguido por Deportivo Artigas como vicecampeón, en una tabla que también integraba Municipal. Para 1966, el panorama del ascenso rochense sumaba a rivales de la talla de Irineo de Espada (ganador de ese año), Deportivo Tabaré, Deportivo La Rural y Peñarol.

La institución vivió intensamente durante tres años. La historia cuenta que estuvieron a solo un paso de alcanzar la gloria y ascender a la Primera División del fútbol de Rocha. Sin embargo, el destino y un polémico fallo arbitral les cortaron las alas: en un partido decisivo, un penal mal sancionado por un conocido árbitro de la época los perjudicó directamente, privándolos de un ascenso que se habían ganado con fútbol y corazón en la cancha.


Un plantel con nombres de oro.

Pese a su corta existencia, por las filas del Sportivo Miramar pasaron futbolistas de enorme renombre en la zona, hombres que vistieron la camiseta celeste de la selección de Rocha y que defendieron a los grandes clubes de la capital departamental.

De las divisiones juveniles (la 3ª división) asomaban promesas como Julio y Mario de la Llana, Silvio Ricardo Cardoso y los hermanos Sergio y Ángel Rodríguez.

Por su parte, el plantel principal de Primera División era una auténtica constelación del fútbol local:

El golero Ruben "Toto" Rodríguez, con pasado en Palermo y Lavalleja.

Emilio Amorín, polifuncional deportista que defendió a River en el fútbol y fue una gloria del básquetbol en CADER, Rocha Athletic y los combinados del departamento.

Los hermanos José y Lavalleja Pioli, de destacado paso previo por Irineo de Espada.

Abel Peyrot, un zaguero de larga y respetada trayectoria en Lavalleja y Rampla de La Estiva.

Figuras como Franklin Amaral, Mario Sosa, Ulises Cabrera, el popular "Cosa" Amorín, Marcelino Martínez, Ruben "Mongo" Pereyra, Gregorio "Repollito" Motta, Ismael Hernández y Juan Oyola.

El "Cacho" Bobadilla, quien sabía lo que era ser campeón vistiendo la camiseta del decano River Plate.

El legendario Ramón "Bitoto" Larrea: una figura consular de la historia del fútbol uruguayo. Campeón del Este en 1950, pieza clave del recordado quinquenio local, dueño de una potencia inusitada que lo llevó a defender a Wanderers de Montevideo, ganándose el apodo del "rompe redes".

Y, liderando desde el césped, su propio fundador, jugador y alma máter: Juan José "Tranquilo" Techera.


El legado.

Hacia finales de la década de 1960, las dificultades económicas y la falta de infraestructura propia hicieron que el Sportivo Miramar dejara de competir oficialmente. Sin embargo, los tres años de vida de la institución bastaron para dejar una huella imborrable.

Hoy, Miramar se recuerda no solo por los colores negro, blanco y rojo que vistieron sus jugadores, sino como el fiel reflejo de una época donde el fútbol se construía con amigos, en el patio de una casa, desafiando al destino y jugando por el simple y puro amor a la camiseta.

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