Historia y Descripción
Club Atlético Antonio Casabó: Una huella fugaz en el fútbol montevideano
El mapa del fútbol uruguayo está repleto de nombres que el tiempo y la modernidad han ido borrando de las tablas de posiciones, pero que dejaron una marca imborrable en la identidad de sus barrios. Uno de esos casos es el del Club Atlético Antonio Casabó, una institución arraigada en el oeste de Montevideo que, pese a su corta existencia en los registros oficiales, representa la pasión amateur de una época dorada.
El corazón en el barrio
Nacido en las calles de una zona de fuerte tradición obrera y vecinal, el club tuvo su sede social y centro de operaciones en la calle 12, número 242, en pleno corazón del barrio Casabó. Aquella humilde sede no solo era el punto de encuentro de los directivos y futbolistas antes de cada partido, sino también un espacio de referencia para los vecinos en una época donde los clubes deportivos eran el motor social de las barriadas en crecimiento.
El paso por la Asociación Uruguaya de Fútbol (A.U.F.)
La trayectoria del Club Atlético Antonio Casabó en las competencias oficiales de la A.U.F. fue breve pero intensa. Su historial se circunscribió a dos temporadas específicas en la emblemática Divisional Extra: 1924 y 1926.
La campaña de 1924: El debut en pleno "Cisma"
El estreno del Antonio Casabó en los torneos oficiales se dio en un año bisagra para el fútbol local. En 1924, el fútbol uruguayo se encontraba profundamente dividido por el famoso "Cisma" (con la coexistencia de la A.U.F. y la Federación Uruguaya de Football). En ese contexto de reestructuración constante, la Divisional Extra —que funcionaba como la última categoría del ascenso— era un auténtico imán de clubes barriales que buscaban un lugar en el profesionalismo incipiente. El Antonio Casabó plantó bandera allí, midiéndose con equipos de enorme arraigo popular de otros puntos de la capital.
El retorno de 1926: El año del Consejo Provisorio
Tras no registrar actividad oficial en 1925 (año en que el fútbol estuvo prácticamente paralizado por el laudo arbitral de José Serrato para unificar el deporte), el club reapareció en la Divisional Extra en 1926. Aquella temporada se disputó bajo el ala del Consejo Provisorio, un torneo de transición que buscaba reordenar los campeonidades tras la reunificación del fútbol uruguayo. Fue la última función oficial del equipo del oeste en las canchas de la Asociación.
El legado de una camiseta desaparecida
Aunque su actuación formal en la A.U.F. duró apenas dos temporadas antes de su desaparición, el Club Atlético Antonio Casabó es el fiel reflejo de una era donde fundar un club era un acto de orgullo comunitario.
Hoy, a un siglo de aquellas batallas en las canchas de la Divisional Extra, el recuerdo de la vieja sede de la calle 12 sigue vivo en la memoria histórica del fútbol montevideano, como un testimonio de la descentralización y el empuje de los clubes de barrio.
Sedes y Estadios
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