Historia y Descripción
El Barrio Sur siempre fue un barrio profundamente ligado al candombe, el carnaval y el fútbol, y dentro de ese universo popular el Club Atlético Power, conocido simplemente como “El Power”, se transformó en uno de sus máximos símbolos deportivos y sociales. Más que un cuadro de fútbol, Power representó durante décadas el espíritu del barrio y la unión entre vecinos de distintos orígenes que encontraban en el club un lugar de pertenencia.
Existen distintas versiones sobre el nacimiento de la institución. Una de ellas señala que en 1906 existió un primer Club Power en la zona, aunque tuvo una vida breve. Sin embargo, el nombre quedó grabado en la memoria de los vecinos. Tiempo después apareció el equipo Millonarios, protagonista de la Liga Palermo, y de una división interna de ese plantel surgió el conjunto “Adolfo Dacquó”, llamado así en homenaje a uno de los referentes más queridos de Barrio Sur, fundador del Solís y posteriormente ligado a la fusión que dio origen al Central F.C. Conmovido por el reconocimiento, Dacquó colaboró vistiendo al equipo, y más adelante los jugadores decidieron rebautizarlo como Club Atlético Power, recuperando así aquel viejo nombre tan identificado con la zona.
El Barrio Sur de aquellos años era una mezcla cultural única. Afrodescendientes, italianos, polacos, judíos, españoles e ingleses convivían en torno a la actividad del puerto y de la Compañía del Gas. La influencia británica dejó incluso su marca en el lenguaje cotidiano del barrio: la palabra “Power”, utilizada por los trabajadores ingleses, fue adoptada por los vecinos y terminó convirtiéndose en el nombre definitivo del club.
En los años 30, Power comenzó a consolidarse como una verdadera institución barrial. La sede funcionó en un sótano de la calle Paraguay 1023, entre Isla de Flores y Durazno, lugar donde hoy existe un supermercado. Allí se reunían vecinos, futbolistas y amigos del club, fortaleciendo la identidad de una institución que rápidamente trascendió lo deportivo.
Gran parte de ese crecimiento estuvo impulsado por Mario Núñez, considerado el alma mater del club. Núñez cumplía prácticamente todas las funciones: cantinero, dirigente, tesorero, utilero y organizador. Su compromiso con Power fue absoluto y marcó a generaciones enteras del barrio. Su hijo, el reconocido músico y lutier Fernando “Lobo” Núñez, mantuvo vivo ese recuerdo bautizando su taller con el nombre “El Power”.
En lo deportivo, el club ganó prestigio en la exigente Liga Palermo, donde vestir la camiseta franjeada del Power era considerado un verdadero honor. El club ofrecía condiciones poco habituales para la época, con ropa deportiva, alimentación y hasta luz eléctrica en sus instalaciones, cuando muchos equipos importantes aún no contaban con esos avances. Por sus filas pasaron futbolistas históricos del fútbol uruguayo, como Víctor Rodríguez Andrade, quien debutó allí con apenas 13 años y décadas más tarde regresaría al club de sus amores. También jugaron en Power Washington Ortuño, campeón del mundo en Maracaná; Álvaro Gestido, campeón olímpico y mundial; y el arquero Julio Maceiras, símbolo de Danubio y de la selección uruguaya.
Pero Power fue mucho más que fútbol. Durante febrero el club organizaba populares tablados de carnaval, cuyos ingresos ayudaban a sostener la actividad deportiva. También eran tradicionales los picnics y jornadas recreativas en distintos puntos de Montevideo y sus alrededores, fortaleciendo los lazos entre vecinos y familias enteras del Barrio Sur. La institución se convirtió en un verdadero centro social y cultural del barrio.
Con el tiempo, el club también impulsó el baby fútbol y llegó a contar con una cancha propia en la zona de Rambla y Río Branco. Allí muchos niños dieron sus primeros pasos deportivos. Además, cuando las dificultades económicas golpeaban a las familias del barrio, Mario Núñez improvisaba merenderos y comedores en la cantina del club para que ningún niño quedara sin comer.
En 1962, Power decidió dar el salto al fútbol oficial de la AUF, ingresando a la divisional Extra “B”. Durante varios años compitió representando al Barrio Sur, haciendo de local en la cancha de la Liga Palermo. Más tarde regresó a la AUF en distintas categorías de ascenso, disputando torneos entre 1968 y 1970.
Sin embargo, la década de 1970 golpeó duramente a Barrio Sur y Palermo. El cierre de fuentes laborales, la desaparición de conventillos históricos y las crecientes exigencias económicas de la AUF hicieron imposible sostener la actividad oficial. Power se desafili ó y volvió brevemente al fútbol barrial antes de desaparecer definitivamente. La posterior partida de Mario Núñez hacia La Tuna terminó de marcar el final de una institución que ya no pudo sobrevivir sin su principal referente.
A pesar de su desaparición, el recuerdo del Club Atlético Power sigue profundamente ligado a la memoria popular de Barrio Sur. Su historia permanece viva como símbolo de integración, solidaridad, carnaval y fútbol, valores que definieron durante décadas la identidad cultural de uno de los barrios más emblemáticos de Montevideo.
Sedes y Estadios
Otros estadios utilizados
Segunda cancha de la Liga Palermo
Cebollati esq Barrio Amorín